Gracias y Buen Viaje Loles Salvador

El cantante Dani Martín cuenta en una de sus melodías eternas que la vida es bonita, pero que a veces se despista. Eso fue lo que pasó ayer, que a la vida se le olvidó ser bonita y con su trágico despiste, perdimos a un icono de la gastronomía valenciana, Loles Salvador (Valencia, 1938, Rincón de Ademuz, 2021). Se ha ido la extraordinaria cocinera, pero sobre todo, se ha ido la madre, la abuela y la amiga.

 

loles-salvador
© Tayo Acuña

 

Tuve la suerte de compartir su tiempo y de disfrutar de su compañía en tres ocasiones que viajan en la carpeta de recuerdos favoritos. En 2009, siguiendo el rastro de uno de sus hijos, el cocinero Jorge de Andrés – que se negaba a contestar a nuestras preguntas si antes no conocíamos a su familia – publicamos un especial sobre el grupo La Sucursal que ella fundó junto a sus vástagos. Diez años después, la abracé antes de que subiera al escenario para recoger el premio a una trayectoria que le entregó Cuchita Lluch en el transcurso de Gastronóma. Y en octubre de 2020, le cogí muy fuerte las manos (porque ya no se podía abrazar) en el edificio de Bancaja de Valencia, más concretamente en la presentación del menú Sorolla que su hijo Jorge de Andrés acababa de ofrecer a la prensa.

Entre medias, cada vez que hemos visitado Valencia para ver a Jorge y coincidir de paso con Miriam, con Cristina, con Silvana, con Manolo o con Javier, en un momento dado siempre sonaban sus teléfonos y siempre escuchaba la misma frase: hola mama, estoy bien, ¿y tú? ¿cómo estás?”

A Loles, huérfana de madre al nacer y de padre a los 10 años, la vida le enseñó muy pronto que para salir adelante había que trabajar duro. A los 19 años conoció a su marido, un guapo asentador del Mercado Central de Valencia especializado en tomates, se casaron y a los 24 ya tenían cuatro hijos. Poco más tarde, llegaron cuatro más y entonces comprendió que para poder educarlos, necesitaban mucho dinero. Loles buscó una salida y llegó la primera oportunidad, regentar el bar del polideportivo de Catarroja, a pocos kilómetros de Valencia. No la dejó pasar. Bocadillos, comidas caseras y un proyecto que abandonará al poco tiempo cuando le ofrezcan algo que ayudará un poco más a la frágil economía familiar.

Sólo pone una condición, que la casa esté encima del negocio para poder cuidar a la familia, para poder tenerla cerca. Cierra esta etapa que sus hijos le agradecerán siempre por esas batallas entre naranjos y esa vida en un entorno absolutamente salvaje y maravilloso para regresar a Valencia y empezar a gestionar un bar restaurante, un restaurante, luego otro y así hasta convertirse en Ma Cuina en un referente y en la primera Chef que obtuvo una Estrella Michelin en Valencia.

Loles acariciaba la vida al hablar, al mirar, al caminar, al cocinar y al recordar. Era elegante, discreta y le ponía unas gotas de humor a todas las palabras que iba regalando. Así nos explicaba hace 12 años cómo empezó a cocinar de forma profesional: A mí me enseñaron a cocinar mis hijos. A Jorge un día en el colegio le preguntaron que cuantos amigos tenía y dijo que más de 100. Los profesores me llamaron preocupados, pensaban que mentía y lo que pasaba es que estaba en los boys scout y cuando se iban de campamento yo me iba a darles de comer y claro, eran muchos. Aquello fue lo que acabó de animarme”.

Siempre que tenía un micrófono delante – algo que solía suceder porque desprendía una luz tan atrayente que era imposible no querer acercarse a ella – aprovechaba para citar a todas esas cocineras que como ella, defendían sus negocios desde las entrañas: Pepa Romans en Ondara; Concha Rodríguez en Rías Gallegas; Mari Muria en Ca Sento o las hermanas de Gure Etxea en Almirante Cadarso.

Después de 40 años de entrega absoluta a la profesión, en 2004, Loles cedió el testigo a sus hijos y se fue a vivir sola al Rincón de Ademuz. Descubrió este refugio siguiendo a uno de sus adorados nietos. Se enamoró del entorno y de sus gentes y cada vez que le preguntábamos si algún día volvería a Valencia, contestaba lo mismo: “Claro que volveré, vuelvo a menudo, en cuanto llaman acudo, que le voy a hacer, si son mis hijos…”

En la entrevista que nos concedió una de sus hijas en 2019, Miriam recordaba así su infancia. “A los cuatro años quise ver que estaba cocinando mi madre y me tiré un puchero con cocido por encima. Con 8 años casi quemo la cocina mientras preparaba con ella unos volovanes. Recuerdo que no quería estar en ninguna otra parte. Más tarde, cuando tenía 15 años mi madre abrió su primer restaurante en Valencia, La Sal. Lo hicimos entero entre todos, pintamos, lijamos las mesas y las sillas, dejamos nuestras huellas en todos los rincones. Abrimos y la acogida fue espectacular, doblábamos mesas todos los días, y ella estaba tan feliz. A mí aquello me tenía hechizada y le dije que quería ser cocinera, como ella. Pero mi madre no me quería en la cocina, veía que era una vida demasiado sacrificada y me puso a fregar para ver si se me pasaba”.

Y así la describía unas líneas después: A mi madre Dios le dijo “usted va a ser cocinera, no puede ser otra cosa”, y así ha sido y sigue siendo. Tiene 80 años y cada vez que viene a Valencia nos corrige los puntos, prueba las salsas y nos llena las cocinas con sus botes de conservas. Recuerdo anécdotas de mi madre que nos dejaban sin habla a todos. Íbamos a comer con ella a algún restaurante, probábamos unas alubias de perdiz en escabeche y al día siguiente ella las preparaba idénticas. Otro día venía un cliente, le contaba que había probado en Italia un risotto de vino tinto, ella se iba a la cocina y con cuatro pinceladas que le había contado, lo clavaba. Lo de nuestra madre es sobrenatural, tiene una intuición tan grande que ve el arroz y sabe si le falta sal sin probarlo”.

Hoy hay siete móviles que no dejarán de sonar, pero ninguno con la llamada que ellos esperan, la de su madre preguntándoles cómo están.

Pdta. Gracias Loles por hacer la vida tan bella a todos los que tuvimos la suerte de disfrutarte aunque fuera solo unos minutos. Te seguiremos viviendo a través de tus hijos y nietos. Abrazos y más abrazos a toda la familia.

Sin comentarios aún

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

COCINA FORO 1098 SL 
Calle de O’Donnell, 3, 28009 Madrid
niall@cocinafuturo.net
+34 616519434

También puedes caer
en nuestras redes:

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Pinterest