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Articulo publicado el 17 dic 2013, en la categoria Editorial.

[nº 133] Bendito mundo real

Cuando miremos atrás, 2013 será para algunos el año en el que dejaron atrás sus supersticiones. Otros dirán que prefirieron esperar a 2014 para casarse o divorciarse -últimamente no sé qué se celebra más-, muchos no le darán la menor importancia a eso del 13, y unos pocos, grupo en el que me encuentro, darán gracias porque a pesar de todo, seguimos en este mundo. Con el tiempo me estoy convirtiendo en una superviviente nata que lo único que pide es que su familia y sus amigos le sigan acompañando.

Año duro de narices, para qué vamos a engañarnos. Con bancos que aprietan, licencias que no llegan, consumo que sigue cayendo en picado y dirigiéndose masivamente hacia esas peligrosas franquicias que defienden a capa y espada el todo por 1 euro…

Veneno en vena… así somos. Y con unos increíbles profesionales campando a sus anchas, sin el respaldo empresarial que deberían tener, buscando un hueco para poder hacer lo que mejor saben hacer, cocinar, en un mundo ávido de comer bien, al fin bien. Queremos saber qué comemos, queremos comer bien y tenemos a los mejores cocineros del mundo en las puertas del INEM o echándose el hatillo al hombro para encontrar fuera lo que se les niega aquí. Algo falla.

Lo más importante al final es que el futuro nos espera en forma de nuevo año, en un formato de doce meses consecutivos en donde ojalá se cumplan los sueños que nos cuentan en este número Joaquín Felipe, Diego Guerrero, Antonio Amenedo, Pablo Alomar, Tayo Acuña y muchos otros. Me emociona cerrar un año tan duro con historias tan sencillas, tan reales y tan edificantes. Gracias a todos por todo.

Y lógicamente, llega la hora de despedirme, como cada año desde que nos falta, con esa carta a nuestro Rey Mago favorito.

Querido Rey Gaspar, releo la carta del año pasado y veo que siguen quedando historias pendientes. Envía sobredosis de salud y de fuerzas porque, a menos que un tsunami arrase Madrid, tenemos planeados picnics salvajes en el desierto de Atacama, viajes a Estocolmo, cursos en donde los corazones se volverán locos de sana felicidad, aperturas, presentaciones de libros muy especiales en ferias aún más especiales, novedades en tecnología, seguimiento al boom de escuelas de cocina… y muchas otras historias contadas por las mejores generaciones de cocineros con los que tenemos la suerte de compartir este bocado de vida.

Feliz final y feliz comienzo de año. Se te quiere, lector, por estar aquí ahora mismo. No pierdas un minuto más y abre la revista, te espera lo mejor: un maravilloso mundo real a tu alcance.

 

Editorial 133 2014

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