Bar El Palentino Malasaña – Larga Vida a lo Cotidiano y a lo Común

Si no es tu primera vez en El Palentino, seguro que cuando entres, enseguida percibes que hay cosas que han cambiado. No está Casto, por fuerzas mayores, y la barra ya no da la espalda a esa plaza inclinada llena de historias de barrio. Porque Malasaña, a pesar de la invasión de pisos turísticos; de los fondos buitres, de los alquileres disparados y de esos 300.000 turistas accidentales que la recorren con sus maletas de ruedas cada fin de semana sin saber muy bien qué hacen aquí, sigue siendo un barrio.

bloody-mary-palentino-malasana

El pequeño local de 70 metros cuadrados de El Palentino, ubicado en una esquina estratégica que escribió noches inolvidables de generaciones, resurgió de sus cenizas el pasado 16 de marzo, un año después de que falleciera una de las personas que le entregó hasta su último aliento, Casto Herreruelo. Al frente de la nueva etapa está el empresario Martín Presumido y Narciso Bermejo en calidad de asesor.

El Palentino Ha sido reformado integralmente y decorado haciendo guiños al pasado con elementos como las fotografías del bar original de Jonás Bel. Queríamos conservar la estructura pero no había proyección inífuga. También se intentó conservar parte del bar para volver a colocarlo tal cual, pero literalmente, se desintegraba. Fuimos avanzando a ciegas hasta que encontré una llave de salvación, pensé qué haría Casto si volviera a tener este espacio, qué vendería y cómo, y las respuestas que encontré son las que justifican los cambios en el espacio y en la carta”, explica Narciso.

palentino-bar-madrid

En apenas dos meses y medio, un equipo de 12 personas dividido en tres turnos sigue ajustando al milímetro el servicio de El Palentino siete días a la semana de 9 a 2 de la mañana para adaptarse a un barrio cada vez más hambriento de novedades que desechan un minuto después. “Malasaña ya no es el barrio que conocí cuando llegué aquí hace 20 años. Pero no quiero quedarme de brazos cruzados”, reconoce Bermejo,haré todo lo posible para mantener viva su esencia. Los martes y jueves ofreceremos los precios del pasado y el desayuno, café y porras, seguirá costando dos euros, ya sé que perdemos dinero. Pero no quiero que la gente mayor se quede en su casa por no poder pagarse un café. Siempre vinieron, buscando esa cotidianidad, igual que todos los demás. El Palentino era ese lugar común en el que coincidían la señora con la flebitis, el niño en el carrito y la pareja discutiendo, todos encontraban su lugar aquí”.

Mientras charlamos, observo el espacio y compruebo que en cada mesa bulle un mundo diferente: gente joven, gente mayor, extranjeros y locales se entremezclan con total naturalidad. “Mírales,”, me dice, un bar no lo hacen las paredes, el Palentino no es lo que la decoración transmitía, ni lo que transmitía Casto. El bar lo construyen los clientes y la clave aquí era la transversalidad, lo que atrapaba de este lugar era que todos eran tratados igual. De esa parte, la verdadera responsable fue su cuñada Loli, lo que pasa es que no se habla porque es mujer y está viva. Es un hecho, el ambiente transversal lo aportaba Loli, era la que daba de desayunar a personas necesitadas y las trataba como al resto de clientes, ella desempeñó aquí una maravillosa labor social durante 46 años con épocas mejores y peores, porque no todo fueron vino y rosas”.

La gente que dice que el alma de El Palentino ha muerto es porque no lo quiere mantener vivo”, reconoce, dicen que les gustaba más El Palentino de antes, ¡y a mí!, pero también hay cosas que me gustan más ahora que antes, cosas que había que cambiar. No sé si toda esa gente que reflexiona sobre la reforma de este lugar sabe cuánto tiempo vio Casto a sus hijos ó cuántas veces se fue de vacaciones ¿es que tenemos que seguir aceptando que cuando eres camarero tienes que vivir detrás de la barra?”.

 

Qué comer y beber

 

El mítico pepito de El Palentino – que Narciso cuenta que algunas madres compraban cuando iban a recoger a los niños al colegio del barrio cuando los niños comían bocatas y cosas de verdad” – se sigue ofreciendo en versión y precio original los martes y jueves. El resto de la semana, los clientes pueden degustar la versión actualizada de ternera de Ávila; pan integral de trigo y escanda y tomate rallado, junto con una selección de tapas homenaje a otros templos de la cotidianidad como las croquetas versión Txiriboga de Bilbao; los garbanzos del Pinocho de la Boquería o las patatas bravas del Bar del Pla de Barcelona.

pepito-palentino-madrid

Narciso Bermejo,  Andrés Felipe Muñoz, responsable de la barra y Luis Sanz detrás de la barra preparando un Pantera Rosa y un chino de las rosas.

 

Para acompañarlos, recomiendan el vermuth casero de El Palentino y una selección de vinos por copas antes de dar rienda suelta a esa larga lista de cocteles que esperan impacientes para ser descubiertos y que tienen nombres llenos de humor y de anécdotas; La tragaperras; la Loli; la pilingui; el Amparo; el chino de las rosas, la pesada de tu amiga o el mondadientes.

pantera-rosa-palentino-madrid

Pasan los días y todavía no hemos probado el pepito ni esa ginebra seca de la casa. Ya sabemos que no será igual, como tampoco lo es cada día ni cada noche que vivimos. Ya sabemos que casi nada es igual aquí, pero también sabemos que su esencia permanece y que ese elogio a lo cotidiano, sigue atrapando a todos los que atravesamos su umbral… ¡Larga vida a El Palentino!

Sin comentarios aún

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

COCINA FORO 1098 SL 
Calle de O’Donnell, 3, 28009 Madrid
niall@cocinafuturo.net
+34 616519434

También puedes caer
en nuestras redes:

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Pinterest