Valencia Vive Un “On Fire” Gastronómico Sin Precedentes

Valencia vive estos días un romance apasionado con la gastronomía que tiene movilizada a la prensa especializada local, regional y nacional. Se suceden las presentaciones de guías – El Hedonista (Valencia Plaza) celebrada en el Veles e Vents la semana pasada o la de los 55 mejores restaurantes de Santos Ruiz (Levante) que se presentará en ese mismo espacio el próximo viernes 9 – charlas gastronómicas, como las organizadas por Las Provincias (que incluyeron un homenaje a nuestra añorada Loles Salvador) o eventos como el DNA Festival Denia, mientras la ciudad se prepara para acoger el próximo 14 de diciembre la Gala de las Estrellas Michelín en el Palau de les Arts.

Pensaba en qué ojala todas estas acciones sirvan para fortalecer a un sector seriamente herido por la pandemia mientras asistía a la presentación de la campaña “Comunidad Valenciana, destino gastronómico con estrella” cuando mi cabeza registró las siguientes frases: “La tercera dosis se llama viajar, se llama turismo, se llama restauración, se llama pelear por la felicidad y se llama defender un sector que puede que no sea esencial, pero que sí es imprescindible”.

Eran conceptos que solo entendemos los que vivimos la gastronomía de puertas para adentro, y lo sorprendente era que en este caso, formaban parte del guión de una presentación de un político, mejor dicho, de un filósofo disfrazado de político. Porque puede que en su tarjeta aparezca especificado el cargo de Secretario Autonómico de Turisme, pero lo que de verdad define a Francesc Colomer, es esa forma de expresarse tan diferente, tan única y tan alejada de las palabras huecas a las que nos tienen acostumbrados muchos de sus compañeros de profesión.

Todo lo que sucedió antes, durante y después de esta presentación ofrecida la semana pasada en el jardín de La Salita, la maravillosa casona del XVIII del barrio de Ruzafa en la que Begoña Rodrigo y su equipo se esfuerzan cada día por hacer felices a sus clientes con sus dos propuestas gastronómicas, giró alrededor del concepto de Turismo, una palabra que deberíamos reivindicar más a menudo y que cobra verdadero sentido en esta orilla mediterránea.

“…se ha demostrado científicamente que podemos estimular la anatomía de la alegría, cultivarla en estas embajadas gastronómicas que son los restaurantes y que reflejan nuestra mejor versión. Esos momentos en los que nos ponemos en modo hospitalario, en modo cortesía, en modo educado y en modo tratar de pararle los pies a la bestia de la angustia, del miedo y de la depresión”.

Las palabras de Colomer siguieron revoloteando en mi cabeza mientras se ofrecía el coctel y el menú a seis manos que Begoña – en calidad de anfitriona –  Susi Díaz y Raúl Resino crearon para la ocasión.

El cóctel de bienvenida ofrecido en la terraza, incluía, entre otros bocados, empanada de atún royal de setas y trufa berlina de anguila, gazpacho, maíz y guacamole; ensaladilla L´hort al Nú; ó sandwich de sobrasada vegetal y merengue seco de tomate y capresse.

A continuación, el grupo de asistentes accedimos a la primera planta en la que, bajo un emocionante manto de ramilletes de manzanilla que cubre el techo, el equipo de sala volvió a desplegar toda su magia para acercarnos, entre otros, el helado de espárragos con tierra de setas y pasta rellena de requesón y trufa con setas de temporada de Susi Díaz, el bisque frío espumo de galeras, con tartar de galeras y tapioca y crema de cigalas infusionada con lemon grass de Raúl Resino o la lenteja beluga, calamar y caviar; el salmonete curado en Kombu y all i pebre de sus espinas y el bikini de ciervo en dos cocciones, su croqueta y su fondo de una Begoña que atraviesa uno de sus mejores momentos creativos y emocionales (porque en ella, no se puede entender lo uno sin lo otro).

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Una campaña que defiende el legado fundamental de la gastronomía

 

La dieta mediterránea es una herencia cultural basada en el legado que culturas como la griega, romana, árabe o judía dejaron en los territorios bañados por este mar. Se trata de uno de los pilares fundamentales de la cocina mundial y su fama global y sus beneficios nutricionales son tales que en 2013 la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, situándola en primera línea de los bienes intangibles mundiales.

 

Comunidad Valenciana, el sabor del Mediterráneo

 

Una cocina con raíces basada en los productos autóctonos de Alicante, Castellón y Valencia: esa es la definición de la cocina regional valenciana. El mar, la huerta y la montaña son el origen del producto local y la base de su apreciada dieta. Alimentos como la alcachofa de Benicarló, la gamba roja de Dénia, el arroz de Valencia, la granada mollar de Elche, el caqui de la Ribera del Xúquer, las cerezas de la montaña de Alicante, la chufa de València, los cítricos, los nísperos de Callosa d’en Sarrià, la clóchina de València, el turrón de Alicante o el tomate de El Perelló llegan cada día a muchas cocinas de restaurantes de esta comunidad, demostrando que la proximidad en la Comunidad Valenciana no es solo un discurso.

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