10 Cosas Sobre Los Puerros Que Seguramente No Te Interesan Para Nada.

Antes de seguir leyendo, hazte un favor y toma nota: no dejes de probar una tortilla de patata hecha con puerros en vez de con cebolla antes de morir. Dicho esto, ahora te voy a contar 10 cosas sobre los puerros que seguramente no te interesan para nada.

Los puerros tienen sus orígenes en el Mediterráneo Oriental y el Oriente Medio.

Actualmente, los mayores países productores de puerros en el mundo son: Indonesia, Turquía, Corea del Sur, Francia y Bélgica.

Los puerros forman parte de la misma familia que la cebolla. Al igual que los otros miembros de la familia allium, son verduras bulbosas de pulpa blanca con hojas verdes.

En España, los puerros se cultivan todo el año. Los de otoño e invierno suelen ser más gruesos y de un sabor más intenso, mientras que los de verano son más pequeños, más tiernos y de un sabor más suave. Estos últimos son ideales para esa tortilla de patata y puerro.

El bulbo del puerro no debe ser muy redondo sino solo un poco más ancho que su tallo. Cuanto más grande y redondeado el bulbo, más viejo será el puerro.

Cuanto más joven y fresco el puerro, más delicada será su textura y sabor. Revisa el centro del tallo apretándolo suavemente entre los dedos. Si está muy duro puede que resulte un poco leñoso y si es muy blando, pues casi mejor déjalo donde está.

Los puerros no solo son más suaves y ligeramente más dulces de sabor que sus primas hermanas las cebollas, sino también son un poco más nutritivos.

Están llenos de vitaminas y antioxidantes, especialmente de carotenoides y flavonoides. Si bien son una buena manera de agregar vitamina B6, hierro y magnesio a tu dieta, son una fuente aún mejor de vitaminas A, C y K.

Comer puerros con cierta regularidad puede contribuir a estimular tu sistema inmunológico y ayudar a reducir la presión arterial. Protegen contra alérgenos, diversas enfermedades crónicas y cardiovasculares, y también actúan como un buen antiinflamatorio natural.

Se pueden almacenar hasta dos semanas en la despensa, pero no olvides que pueden llegar a desprender un aroma fuerte que puede ser absorbido por otros alimentos en el refrigerador. Por eso, y para disfrutar mejor de su sabor, es casi siempre más recomendable consumirlos nada más comprarlos.

Pdta: Si figuras entre los del 0,01% de los que han leído hasta aquí, de propina añado un par de observaciones personales: los puerros son más caros que las cebollas, pero merece la pena meterlos dentro de tu cesta de una forma habitual. Hay un sinfín de recetas ricas y sanas que puedes hacer con ellos. (Siendo esa tortilla una de ellas). En mi opinión, no hace falta comprarlos derivados de cultivos ecológicos para que sean sostenibles. Con pillarlos a granel, sin envoltorios de plástico y procedentes de cultivos lo más cercanos posibles, habrás cumplido de sobra.

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